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La responsabilidad de cuidarnos a nosotros mismos

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Dado el estilo de vida actual, la competitividad, la posibilidad de estar en contacto con múltiples situaciones de manera ágil, el hecho de estar en sociedad a nivel local, del país y mundial, nos expone a nosotros como personas a situaciones estresantes, que quizás damos por obvias, pero nuestro cuerpo y mente no, ejemplo: presas, jornadas de trabajo largas, horas de estudio, atención de personas, resolución y toma de decisiones, asunción de riesgos financieros.. y podría seguir la lista.

Mucho se habla del “éxito”, y en la consulta privada lo escucho, personas adultas jóvenes solicitan apoyo debido a síntomas de ansiedad y depresión relacionadas a que no se alcanza este éxito, sin embargo, pocas veces (por decir nunca) alguna persona consulta porque desea cuidarse, porque desea mejorar el cómo maneja las situaciones.

Y es aquí donde a nivel de salud, entramos a un concepto denominado promoción de la salud, la misma consiste en proporcionar a los pueblos los medios necesarios para mejorar su salud y ejercer un mayor control sobre la misma. (…) Se trata por tanto de un concepto positivo que acentúa los recursos sociales y personales así como las aptitudes físicas. (Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud).

Dentro del verbo “proporcionar”, uno de los aspectos que considero indispensable y que por ello escribo este post, es educar sobre el autocuidado, el cual se basa en los siguientes principios:

1. Es un acto de vida que permite a las personas convertirse en sujetos de sus propias acciones. Por tanto, es un proceso voluntario de la persona para consigo misma.

2. Debe ser una filosofía de vida y una responsabilidad individual íntimamente ligada a la cotidianidad y a las experiencias vividas de las personas, pero a su vez debe estar fundamentado en un sistema de apoyo formal e informal como es el sistema social y el de salud (Uribe, T.)

Como se destaca, el autocuidado debe ser parte de nuestra cotidianeidad y es una responsabilidad nuestra. Y abarca tanto el ámbito laboral, familiar, educativo, etc. Por lo que no debe responsabilizarse a nuestro lugar de trabajo, jefe, familia o comunidad, por no propiciar el autocuidado.

¿Ejemplos de autocuidado?

-Espacios personales de autoconocimiento: Actualmente tememos a la soledad, cuando deberíamos practicar la solitud, esta capacidad de estar solo (a), sentirse bien y aprovecharlo al máximo.

-Práctica de arte y deporte: No con la intención de volvernos profesionales o ganar reconocimientos, sino por el hecho de disfrutar, del placer.

-Fijar límites: Límites en nuestro horario de trabajo, en revisar el correo, en resolverle los problemas a otros familiares, en asumir deudas que no son nuestras o en aprender a decir NO, cuando no queremos hacer algo.

-Autoreconocernos: Ser capaces de reconocer nuestros logros y avances, sin necesidad de que alguien más nos diga.

-Expresión emocional: Contrario al mito de que “debemos ser fríos” “debemos separar lo emocional de lo demás”, el autocuidado busca justo integrar nuestra emocionalidad en lo que hagamos, nuestro trabajo, familia, pareja, estudios, porque por ser personas somos emocionales y esto no se puede separar. Así que expresar las emociones, sea escribiendo, haciendo arte, conversando o reconociéndonos a nosotros mismos cuando nos sentimos mal o bien, estamos aceptando esta parte humana que muchas veces alejamos.

Finalmente, en lo personal considero la mejor forma de abordar el autocuidado es con otros, aunque suene paradójico. Cuando hablemos con nuestras amistades, nuestros compañeros de trabajo y visibilicemos frases como “este fin de semana iré a la montaña como parte de mi autocuidado”, “ingresé a este curso de arte por autocuidado” o “recuerda que de tal a tal hora tengo una cita conmigo mismo de autocuidado”, las personas dejarán de verlo extraño y será parte de nuestra cotidianeidad.

Basado en: 

Uribe, T. El autocuidado y su papel en la promoción de la salud. Recuperado el 07-‘5-16 de http://www.bvsde.paho.org/bvsacd/cd26/fulltexts/0467.pdf

Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud. Recuperado el 07-05-16 de http://www.promocion.salud.gob.mx/dgps/descargas1/promocion/2_carta_de_ottawa.pdf

Si tiene alguna duda, comentario o desea asesoría profesional en el tema, no dude en contactarnos.

Milena Chacón Retana – Psicóloga/ Código: 7575/ framchar5@gmail.com

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¿Es el arte salud mental?

El arte tiene sus orígenes desde el inicio de la humanidad. Donde haya humanos, habrá arte y esto ¿por qué?

Porque el arte es el medio de expresión universal, nació antes de la escritura y del lenguaje verbal.

Está tan ligado a la naturaleza humana que sigue vigente en la actualidad y se ha ido diversificando, es por ello que ahora reconocemos dentro del arte a la música, la danza, el teatro, el cine, la pintura, la literatura, la arquitectura, y la escultura.

Sin embargo, para este artículo no pretendemos explicar qué es cada arte o qué se requiere para ser un profesional en la misma, al contrario, se hará énfasis en los beneficios que conllevan para la salud mental la práctica de las artes como pasatiempo.

Es recomendable tener como pasatiempo alguna de las artes,  ya que promueven la creación de espacios donde las personas pueden relajarse por sí solas, ya sea leyendo un libro o pintando.

A la vez, la práctica del arte puede permitir que las personas se integren a grupos donde compartan intereses artísticos comunes, lo que permite mejorar las habilidades sociales (comunicación con otros, resolución de conflictos, socialización), ejemplo, ser parte de un grupo de teatro.

Desde el punto de vista cognitivo, las artes incrementan la capacidad de lenguaje (con la lectura), memoria (por ejemplo aprender guiones de teatro), aprendizaje (con la práctica constante) o por ejemplo, la abstracción numérica, al llevar el ritmo de una canción o la cuenta de los pasos de un baile.

Finalmente, las artes funcionan como medio de expresión emocional, es por ello que algunas personas llevan un diario personal o escriben poesía como forma de “desahogarse”.

Dado lo anterior y múltiples razones más, es que como psicóloga afirmo que el arte es salud mental y por ello recomiendo la práctica de alguna de las artes aunque sea como pasatiempo.

Escrito por: Milena Chacón Retana – Psicóloga. Código 7575

Si desea mayor información: framchar5@hotmail.com

Fuentes teóricas:

Lacárcel, J. (1995) Psicología de la música y educación musical. Madrid: Visor Distribuciones, S.A.

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Tips de relajación

Esta es la recopilación de tips de relajación que se publicaron del 6 de marzo al  16 de marzo en nuestro Fan Page: https://www.facebook.com/MilenaChaconRetana

  • Es recomendable practicar técnicas de relajación, con el fin de tener un control sobre el cuerpo.
  • La mejor manera para respirar es inhalando el aire por la nariz y “sacándolo” por la boca, tal como se suele hacer en ejercicios como el yoga.
  • Al respirar de forma profunda debemos hacerlo con el diafragma, si al respirar levantamos los hombros, no lo estamos haciendo bien, lo correcto es “meter y sacar” pancita.
  • La postura ideal para relajarnos es estar acostados, si no es posible, buscar un asiento cómodo, donde podamos estar con la espalda recta y los pies en un ángulo de 90 grados con el piso.
  • Es importante usar ropa cómoda, que no nos aprete, para así tener libertad de movimientos.
  • Un tipo de relajación es la muscular, se trata de tensar y aflojar diversos músculos, si en algún momento nos duele es porque estamos tensando muy fuerte o porque tenemos una contractura, así que es recomendable ver al médico.
  • El mejor ambiente para entrenarnos en relajación será un lugar en silencio y con poca luz.
  • Podemos usar música suave de nuestro agrado que nos ayude a entrar en estado de relajación, en especial, si queremos evitar los distractores auditivos del ambiente.
  • Podemos combinar la relajación con la aromaterapia, en la cual usamos en el ambiente un olor que nos agrade con el fin de usarlo como centro de atención y evitar distractores, no es recomendable si somos alérgicos.

Si tiene alguna duda, comentario o desea asesoría profesional en el tema, no dude en contactarnos.

Milena Chacón Retana – Psicóloga/ Código: 7575/ framchar5@hotmail.com

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¿Morir de estrés?

“Muero de estrés” – Una frase que se ha vuelto poco a poco realidad, tanto en niños, como adolescentes y adultos. El estrés no diferencia edad ni sexo.

Por lo tanto, de ¿dónde surge el estrés? Primero, es importante aclarar que existen dos tipos de estrés.

El estrés positivo, que se llama “eustrés“, el cual nos ayuda a cumplir con labores y tareas que en condiciones totales de relajación no haríamos. Por ejemplo, terminar un trabajo en poco tiempo u organizar un gran evento. El eustrés es una respuesta natural que hace que nuestro cuerpo se “acelere” para cumplir con las exigencias a tiempo pero sin necesidad de utilizar más de la energía que tenemos.

Por otra parte, el estrés negativo, se llama “distrés“. Este es el famoso estrés que “saca canas, da dolores de cabeza, colitis, gastritis, insomnio, acné” y múltiples manifestaciones en el cuerpo, que nos brindan una señal de que estamos trabajando por encima de nuestra capacidad: utilizando energía que no tenemos.

¿Cómo pasamos del eutrés al distrés?

Varias razones: Falta de recursos para afrontar las tareas que se nos dan, carga excesiva de labores y pensamientos problemáticos que interrumpen y nos desconcentran.

¿Qué genera esto?

Un círculo vicioso: Tengo mucho trabajo que hacer, pienso que no puedo manejarlo, esto genera que mi cuerpo llegue a su límite, me enferme, y a su vez, me estresa el no estar sana y no poder cumplir con mis labores.

¿Cómo evitarlo?

Es importante identificar qué está causando el estrés (para así disminuirlo desde la raíz), sin embargo, algunas recomendaciones son:

– Practicar técnicas de relajación.

– Tener horarios de sueño y alimentación adecuados.

– Participar de actividades recreativas, como equipos de deportes, grupos artísticos o con algún interés común.

– Contar con amigos y familiares de confianza, con los cuales conversar sobre las preocupaciones.

Si tiene alguna duda, comentario o desea asesoría profesional en el tema, no dude en contactarnos.

Milena Chacón Retana – Psicóloga/ Código: 7575/ framchar5@hotmail.com

Fuentes teóricas: 

Mezerveille, G. (2004) Ejes de salud mental: los procesos de autoestima, dar y recibir afecto y adaptación al estrés. México, DF: Trillas.

Olivares, J. y Méndez, F. X. (1998). Técnicas de Modificación de Conducta. Madrid: Biblioteca Nueva.

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